¿Quiénes Somos?

¿Quiénes somos?

Humanismo-Marxista en Nuestra América busca la abolición del capitalismo, tanto en su forma privada (como en Estados Unidos), como en su forma estatal, tal como se manifestó históricamente en los regímenes capitalistas de Estado que se llamaron a sí mismos comunistas (Unión Soviética y China). Nosotros buscamos nuevos modos de relaciones humanas —lo que Marx denominó un nuevo humanismo.
Sentamos nuestras bases teóricas en Marx, quien llevó a la dialéctica, de ser una revolución en la filosofía (Hegel), a una filosofía de la revolución —fundamentada en las luchas de la clase obrera, «las nuevas pasiones y fuerzas» de sus días. La unificación que hay en Marx entre teoría y práctica, su «revolución permanente», constituye un punto nodal para los revolucionarios.
A la vez, la metodología dialéctica de Marx, su visión revolucionaria, necesita ser recreada por nuevas generaciones de marxistas. Raya Dunayevskaya (1910-1987), filósofa del humanismo marxista, contribuyó decisivamente a ello con su «trilogía de revolución»: Marxismo y Libertad, Filosofía y revolución y Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución.
Pero el marxismo tiene también raíces latinoamericanas fundamentales. El indigenismo en el marxismo latinoamericano puede apreciarse especialmente en los trabajos de José Carlos Mariátegui, quien en la década de 1920 señaló la importancia de la «cuestión indígena» para la construcción del socialismo en Perú. Nosotr@s, en tanto revolucionarios latinoamericanos, reconocemos la necesidad de volver a hacer concreto el marxismo para nuestro tiempo y espacio, así como de llevar a cabo esta tarea tanto en la teoría como en la práctica.
En tiempos recientes, el capitalismo, con Estados Unidos a la cabeza, ha tomado la forma del neoliberalismo. El capitalismo del siglo XXI en Latinoamérica es un monstruo disfuncional: devasta nuestras tierras, corrompe nuestra agua, contamina el aire que respiramos y, sobre todo, explota y degrada la vida de nuestro pueblo. Sin embargo, la estatización de la propiedad no constituye una respuesta auténtica para América Latina: ciertamente, necesitamos recuperar el control de nuestros recursos y evitar que sean expropiados por las grandes compañías trasnacionales, pero esto debemos hacerlo mediante el control directo de las masas, no del Estado.
Al mismo tiempo, los pueblos de América Latina, desde abajo, han mostrado en las últimas épocas una creatividad sin igual para oponerse al neoliberalismo, que viene del exterior —pero también al clasismo, al racismo y al sexismo, que provienen del interior. Nosotros simpatizamos y formamos parte de estos movimientos no jerárquicos. Nuestras páginas de internet, así como las de nuestra revista, Praxis en América Latina, están abiertas para que dichos movimientos puedan expresarse. Simultáneamente, consideramos de vital importancia el desarrollo de una teoría revolucionaria, pues ésta es una dimensión imprescindible de las luchas emancipadoras de nuestro continente. Así, nos dedicamos a proyectar la unidad de teoría y práctica para la construcción de una nueva sociedad en Nuestra América: los invitamos cordialmente a unirse a esta labor.
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